Según se desprende del último pronunciamiento de la Dirección General de Costas, a los barbateños y a los amantes de la costa de Cádiz no nos queda otra que rezar y, si somos creyentes mitológicos, pedirle al dios Neptuno que ‘frene’ los embates mareales (cada vez más agresivos y continuos) para impedir la desaparición de una de las playas más bellas de nuestro litoral, la de Los Caños de Meca.
Y es que, como popularmente se dice, al parecer, la icónica playa de Los Caños de Meca es un ‘enfermo terminal’ para el que Costas no contempla medida alguna, ni para salvarla a largo plazo ni para alargarle la vida.
O, dicho de otro modo, Costas no tiene en sus planes ni abordar la construcción de un dique o estructura similar que vaya en favor de la estabilización de dicha zona de baño a largo plazo ni, por otro lado, realizar aportes de arena que sirvan para curar las numerosas ‘heridas’ provocadas por los últimos temporales.
Para la primera negativa, el organismo mantiene que la construcción de diques, espigones u otras estructurales solo se argumentaría si hubiese que corregir alteraciones graves provocadas por la acción humana sobre la dinámica litoral, algo que apunta que no sucede en este caso.
Mientras que, por lo que se refiere a la segunda negativa, la de realizar aportes de arena (tal y como se están realizando en muchas otras playas del litoral), apunta que, por las características particulares de esta zona, no tendría un efecto superior al año. Conclusión que argumenta por las regeneraciones realizadas en el pasado; la última hace más de dos décadas, a diferencia de lo ejecutado en otras playas del litoral.
Los Caños de Meca es una “playa confinada con un comportamiento esencialmente mareal y prácticamente sin playa seca”, de modo que cualquier aporte extraordinario de arena termina perdiéndose por el pie de playa y depositándose sobre el arrecife existente, un espacio al que atribuye un “importante valor ecológico”.
De este modo, Los Caños de Meca, su emblemática playa, parece encaminada a una larga agonía por su propia dinámica natural. Agonía que, a tenor de los embates de los últimos inviernos, se está acelerando, como lo demuestra tanto la pérdida continua de arena como con los importantes daños y desgaste sufridos por su zona de ‘acantilados’.

INDIGNACIÓN Y OPINIONES PARA TODOS LOS GUSTOS
Como no podía ser de otra forma tratándose de una de las playas más conocidas y amadas de nuestro litoral por su extraordinaria belleza, esta situación está generando un encendido y amplio debate en las redes. Foro del que participan sus vecinos, el tejido turístico de la zona, partidos políticos y, por supuesto, miles de amantes de tan paradisiaco lugar.
Así, frente a quienes apuestan porque hay que dejar que la naturaleza, en su infinita sabiduría, actúe y recuerdan que esta situación no es algo nuevo en esta playa; hay quienes, la gran mayoría, elevan su indignación y no entienden que se actúe y regeneren otras muchas playas del litoral y en Los Caños de Meca no.
Indignación que, al igual que sucediera el año pasado, es elevada por quienes viven del sector turístico, ya que, con la playa en claro retroceso, el número de visitantes/clientes viene bajando de forma considerable.
Del mismo modo, AxSí Barbate lamenta que “Costas justifica su negativa alegando que Los Caños de Meca es una playa natural mareal”. Sin embargo, “es incomprensible este argumento cuando la arena procedente del dragado del puerto de la Albufera de Barbate está siendo trasladada a otras playas del entorno, como El Palmar, al tiempo que se ejecutan actuaciones de regeneración en extensos arenales como La Barrosa o Camposoto, todos ellos situados en municipios gobernados por el PSOE”.
Ante esta situación, los andalucistas reclaman “una vez más lealtad institucional y han exigido que las necesidades de Barbate sean atendidas con independencia del color político del gobierno municipal”.



