Que nuestro entorno y realidad natural está cambiando es un hecho probado y que nuestra costa es uno de los grandes indicadores de tal fenómeno es algo incuestionable. Así lo demuestra un estudio internacional que ha constatado que la intensidad de las tormentas en el Estrecho de Gibraltar está aumentando.
Este informe, en el que ha tomado parte la Universidad de Cádiz, se ha concretado en el estudio de datos de oleaje de alta resolución en ocho puntos costeros situados a ambos lados del Estrecho.
La investigación describe un comportamiento diferenciado entre ambas cuencas. Mientras el Atlántico concentra tormentas más energéticas, aunque menos frecuentes, el Mediterráneo registra un mayor número de episodios, pero de menor intensidad. Esta dualidad convierte al Estrecho de Gibraltar en un espacio de transición climática singular, donde confluyen dinámicas marinas distintas que condicionan la evolución del litoral.
De esta forma, y más allá de esta diferencia estructural, el estudio pone de manifiesto una transformación progresiva del régimen de tormentas. Y es que en las últimas décadas se observa un incremento de la energía de los temporales en el Atlántico, especialmente en zonas expuestas del Golfo de Cádiz, así como una mayor recurrencia de episodios extremos en el Mediterráneo. A ello se suma un desplazamiento en el calendario habitual de estos fenómenos, cuyos picos tienden a producirse cada vez más hacia finales del invierno e incluso comienzos de la primavera, junto a la aparición de nuevos patrones cíclicos vinculados a grandes dinámicas atmosféricas.
TORMENTAS MARINAS
Estos cambios tienen una traducción directa sobre el territorio, ya que las tormentas marinas son uno de los principales factores responsables de la erosión costera, las inundaciones y los daños en infraestructuras situadas en primera línea de costa. Así, su intensificación y variabilidad refuerzan la necesidad de incorporar este conocimiento a la planificación litoral y a las estrategias de adaptación frente al cambio climático, especialmente en áreas tan sensibles como el sur de la península ibérica.
Y es que la evolución de las tormentas marinas en el entorno del Estrecho de Gibraltar ya no es la misma que hace cuatro décadas, tal y como acaba de confirmar es estudio científico internacional, que ha analizado el comportamiento de estos fenómenos entre 1985 y 2024 y ha detectado un aumento de su intensidad, así como cambios relevantes en su frecuencia y estacionalidad.
El trabajo, publicado en la revista Estuarine, Coastal and Shelf Science, ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar en el que participan los investigadores de la UCA Rosa Molina y Giorgio Anfuso, del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales. Su aportación ha sido clave para el análisis del litoral del sur peninsular, una zona especialmente compleja por la interacción entre el Atlántico y el Mediterráneo.
