Aunque ya hace unos días que la gran embajada flotante de Cádiz, el Busque Escuela Juan Sebastián de Elcano, puso rumbo a su nueva travesía, Cádiz seguirá estando muy presente. Y lo estará de una de las mejores formas posibles, con sus extraordinarios y exclusivos sabores, esos que dan vida a gran parte de su exquisita gastronomía.
Sabores, algunos, de nuestra costa, como es el caso de ese ‘bocado’ que cada año se captura en ese tramo del litoral que va desde Conil de la Frontera hasta Tarifa y cuya fama, sin lugar a dudas, es mundial. Hablamos, obviamente, del atún rojo de almadraba, ese que cada temporada se obtiene de las almadrabas de Conil de la Frontera, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa.
Además de atún rojo, en esa caja de los sabores de Cádiz con el que el Busque Escuela Juan Sebastián de Elcano agasajará a cada ciudad en la que tocará puerto (un total de 24) también estará presente el oro blanco gaditano, la sal de las salinas de la Bahía de Cádiz.
Junto a estos productos, esa representación de sabores que la Diputación de Cádiz entregó al Busque Escuela Juan Sebastián de Elcano también cuenta con una botella de vinagre de vino de Jerez, aportada por el Consejo Regulador, y otra de aceite de oliva virgen extra de la Sierra de Cádiz.
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Tal y como destacó Germán Beardo, responsable de Turismo de la institución, el “Juan Sebastián Elcano” se ha consolidado como “uno de los mejores y más prestigiosos embajadores de la provincia”, al difundir su nombre, su pasado y sus señas de identidad “a todos los rincones del mundo” y “reforzando el vínculo histórico que une a esta tierra con el mar y la navegación”.
Con esta acción se busca proyectar fuera de nuestras fronteras la identidad culinaria de la provincia y consolidar la marca Cádiz como un destino acogedor, cosmopolita y estrechamente ligado al mar y a la tradición marinera.
