Los amantes de la costa de Cádiz y de quienes, por encima de todo, buscamos la conservación y protección de sus atractivos naturales y patrimoniales estamos de enhorabuena, ya que el Faro de Trafalgar ya cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), máxima figura de protección que contempla la Ley de Patrimonio Histórico Español.
Dicha catalogación, declarada por el Consejo de Ministros, se debe a la consideración de que el Faro de Trafalgar, una de las grandes maravillas de nuestra costa, de la franja litoral barbateña, es un servicio público de relieve para la seguridad marítima y se trata de “un ejemplo singular” del patrimonio industrial de finales del siglo XIX por el ingeniero Eduardo Saavedra Moragas.
Localizado frente a las aguas en las que se escenificó una de las grandes batallas navales de la historia (en la que el almirante Nelson derrotó a la flota franco-española), el Faro de Trafalgar, uno de los más sobresalientes de la de red de faros de la provincia, Andalucía y España, fue construido a finales del siglo XIX.
Heredero directo de la torre de vigilancia que allá por el siglo IX levantaron los árabes y con cuyos restos aún hoy día comparte protagonismo, el Faro de Trafalgar se alza sobre el Tómbolo de Trafalgar, patrimonio geológico andaluz. Su ‘mirada’ se proyecta sobre unas aguas en las que, a partir de mayo, los grandes bancos de atunes rojos acuden a su reencuentro con las milenarias almadrabas gaditanas.
Con una torre troncocónica de mampostería de más de 35 metros, su óptica tiene un alcance aproximado de 40 millas, si bien cuando ‘dio a luz’ por primera vez (15 de julio de 1862), solo alcanzaba las 19 millas.
Adscrito a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz y a Puertos del Estado dependientes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el Faro de Trafalgar es uno de esos lugares mágicos de nuestra costa, con unas vistas espectaculares, y punto de culto para los amantes de esos atardeceres que cortan la respiración.
En la costa de Cádiz, a través de CádizTres60, tuvimos la suerte de entrevistar al hijo de quien fue el último farero, Luis Cernuda una ‘punto de luz’ que ha mantenido un uso interrumpido.
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