Santa Lucía, un bello rincón moldeado por el agua

Detalles

Uno de los rincones naturales y paisajísticos más bellos de la comarca de La Janda, de su zona litoral, se localiza en uno de los múltiples núcleos rurales que conforman el término municipal de Vejer de la Frontera. Su nombre, Santa Lucía.

En este territorio, una pequeña 'cuña' en la que el agua es protagonista destacada, dando vida a una exhuberante vegetación (higueras, cañas, mimbreras, zarzas, acebuches, alcornoques, lentiscos, granados y algarrobos),  se localizan los restos de varios molinos de agua cuyos orígenes se remontan a la época islámica.

Molinos que, alimentados por el agua que brotaba del manantial de La Muela (otra de las pedanías vejeriegas), se convirtieron a lo largo de siglos en piezas clave para la supervivencia de los habitantes de este núcleo y de la propia Vejer de la Frontera.

No en vano, en estos  molinos se trituraba gran parte del trigo que se  cultivaba en la zona y del que se obtenía uno de los productos básicos para la alimentación, la harina.

Edificados, unos, aprovechando los saltos de agua existentes en la zona y otros, apoyados  por canalizaciones, aún hoy día dominan el paisaje húmedo y sonoro de Santa Lucía.

El Garrobo, El Batán, El Nuevo, El Cubillo, La Teja y La Torre son los nombres de los primeros molinos que se documentaron en un ya lejano 1509, molinos a los que, ya en el siglo XVIII, se unió el conocido como el del Hoyo.

Un paisaje de molinos hidráulicos dominado por un gran acueducto de raíces romanas, cuya tarea era 'bañar' los campos de la zona en favor de uno de los territorios más productivos del término de Vejer de la Frontera.

Levantado a base de pilares y arcos realizados por sillares, el gran acueducto de Santa Lucía  aún conserva parte de su antiguo esplendor, si bien, como otro de los muchos elementos que conforman este bello paraje, no presenta su mejor estado, algo a lo que han 'contribuido' algunos actos vandálicos y la falta de control/mantenimiento de una naturaleza en pleno proceso de colonización.

Pero, volviendo a ese elemento que ha marcado la vida de Santa Lucía, el agua, ésta también fue el origen de una empresa eléctrica que sirvió para iluminar Vejer y que, además, propició la existencia de la primera industria harinera. Una eléctrica, cuya huella aún se localiza frente a ese otro referente de agua, la fuente de Santa Lucía.

En definitiva, un 'paisaje de agua' para la historia e incluso para el baño, tal y como  brindan algunas de sus pozas. No te lo puedes perder.

   
   

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